El pasado martes un terremoto de 7° en la escala Richter, devastó Puerto Príncipe, capital de Haití, considerado el país más pobre del hemisferio occidental.
Se habla ya de por lo menos 100 mil muertos, un número mayor de damnificados y millones en pérdidas materiales. Con más de 30 replicas este terremoto se ubica como el mayor en los últimos 200 años en el país caribeño, dejando un aire de temor, desesperanza y dolor.
La ayuda ha empezado a llegar desde diversas partes del mundo. El aeropuerto de Puerto Príncipe no se da abasto para recibir los aviones de ayuda de todo el mundo ya que solo trabaja con la luz del día porque no hay aun suministro eléctrico.
Ahora una nueva emergencia esta a punto se surgir con la alerta sanitaria por la acumulación de cadáveres en las calles.
El Banco Interamericano enviara fondos económicos. Venezuela expertos en labores de rescate. Nicaragua ayudara a reparar los tendidos eléctricos y muchos gobiernos más se suman para restaurar a miles de haitianos afectados.
Hilary Clinton, secretaria de estado de EE.UU. declaró que la ayuda que su gobierno enviará ha empezado y será a largo plazo porque así se requiere, además calificó esta tragedia como de “proporciones bíblicas”, mencionando que no sólo la ayuda material sino también las oraciones del pueblo estadounidense están por Haití.
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